¿Debe pagar cien mil dólares para que el gobierno de Estados Unidos le permita trabajar? No: usted no. Pero su empleador sí. Y si su empleador no puede o no quiere asumir ese costo, usted queda automáticamente fuera. Ese es el mensaje que acaba de enviar Washington a miles de profesionales que aspiran a una visa H-1B, el permiso de trabajo más codiciado por migrantes calificados.

¿Qué significa realmente esta tarifa?
El 19 de septiembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una Proclamación Presidencial que modifica de forma radical las condiciones para acceder a la H-1B. Desde el 21 de septiembre de 2025, toda nueva solicitud de este tipo de visa está condicionada a un pago extraordinario de US$100.000. Se trata de una medida con vigencia inicial de 12 meses, es decir, hasta septiembre de 2026, aunque con posibilidad de prórroga.

El documento oficial es claro: sin ese pago, el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) deben denegar la entrada del beneficiario. La tarifa es un pago extraordinario creado directamente por orden presidencial, que debe acompañar la petición para ser válida. El gobierno justifica la medida en nombre de la protección del empleo local y la necesidad de combatir abusos en el programa H-1B.
¿A quién afecta y a quién no?
La Proclamación habla expresamente de “nuevas solicitudes”. Esto significa que quienes ya cuentan con una H-1B activa no están, por ahora, obligados a pagar la tarifa para renovar o transferir su estatus. Sin embargo, hay un matiz importante: el texto instruye al DHS a poner el foco en peticiones de personas que están fuera de Estados Unidos. Es decir, quienes buscan ingresar al país por primera vez son los más golpeados.

¿Qué viene después?
Además del cobro de US$100.000, la Proclamación ordena otras dos acciones de largo alcance. Primero, el Departamento de Trabajo debe iniciar un proceso para revisar y elevar los salarios prevalecientes en el programa H-1B. Esto significa que los sueldos mínimos exigidos a los empleadores probablemente subirán, encareciendo aún más la contratación de extranjeros. Segundo, el DHS y USCIS deben redactar una norma para priorizar a los trabajadores más calificados y mejor pagados en la asignación de visas. En conjunto, estos cambios proyectan un escenario donde el H-1B se vuelve cada vez más restrictivo, costoso y selectivo.
La contradicción del “sueño americano”
Lo paradójico es que Estados Unidos se ha construido en gran parte gracias a la migración calificada: médicos, ingenieros, investigadores, profesionales que vinieron a aportar y a innovar. Hoy, a usted se le pone un precio tan alto que el sueño parece volverse privilegio de unos pocos. Entender qué significa esta medida, cómo le afecta y qué opciones existen es el primer paso para no dejar que la incertidumbre se transforme en resignación.
Por eso, si quiere seguir cada cambio, cada anuncio y cada oportunidad que pueda abrirse, le invitamos a estar atento en nuestras redes sociales @immigrationsolutionus. Allí compartimos actualizaciones al día y explicaciones pensadas para usted, que vive este proceso en carne propia. Porque en medio de tanta confusión, estar informado es también una forma de defensa.






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